Comprar una vivienda es, para la mayoría de las familias, la mayor inversión de su vida y la que más años tarda en pagarse. Sin embargo, la decisión suele tomarse después de una o dos visitas de veinte minutos, acompañadas por quien cobra una comisión si la venta se cierra. En esa visita se mira la luz, la distribución y las vistas. No se abre el cuadro eléctrico, no se mide la humedad detrás de una pared recién pintada, no se vierte agua en la terraza para ver si evacúa, y nadie pregunta al administrador si la comunidad tiene una derrama aprobada para arreglar la cubierta.

Una compra de 150.000 euros decidida en veinte minutos
En España no existe la costumbre, muy extendida en el Reino Unido, en Estados Unidos o en los países nórdicos, de contratar a un inspector independiente antes de firmar. Aquí la única comprobación técnica obligatoria en una compraventa de segunda mano es el certificado de eficiencia energética, un documento que no dice nada sobre el estado de conservación de la vivienda. El resto se confía a la buena fe del vendedor y a la vista del comprador.
Ese modelo tiene un coste. Las humedades aparecen con las primeras lluvias de otoño, cuando la casa ya está escriturada. La instalación eléctrica de los años ochenta se descubre el día que el electricista se niega a dar el boletín. El vecino de arriba que lleva años con una fuga se conoce en la primera junta de propietarios. Y la terraza que parecía la gran ventaja del ático resulta ser la causa de la mancha del techo del dormitorio.
Verify Home Inspector ofrece una alternativa: que un profesional de la zona, con titulación de perito judicial y sin ninguna relación con la venta, revise la vivienda antes de que el comprador comprometa su dinero. El servicio está pensado para compradores extranjeros, personas que se trasladan desde otra provincia, familias que compran una segunda residencia en la costa e inversores que no pueden desplazarse para cada visita. Todos tienen algo en común: van a gastar una cantidad que tardarán años en pagar en una zona cuyas reglas, precios y problemas habituales no conocen.
«El comprador ve la casa un rato y con muebles. Nosotros la vemos durante tres o cuatro horas con medidor de humedad, cámara térmica, fisurómetro y probador de enchufes, y antes de irnos hemos hablado con el administrador y hemos pateado el barrio. Somos sus ojos en un sitio que no conoce.»
Equipo pericial de Verify Home Inspector
Casi uno de cada dos compradores en Alicante es extranjero
El perfil del comprador que más necesita este servicio es, precisamente, el que domina el mercado de la costa alicantina. Según el Anuario 2025 del Colegio de Registradores, el 43,29 % de las compraventas de vivienda registradas en la provincia de Alicante las realizaron ciudadanos extranjeros, la cuota más alta de España y más del triple de la media nacional, que se sitúa en el 13,82 %. La provincia cerró 2025 con cerca de 55.000 compraventas, la tercera del país en volumen.
Británicos, alemanes, neerlandeses, belgas, franceses, polacos, noruegos o suecos compran en Torrevieja, Orihuela Costa, Guardamar, Pilar de la Horadada, San Miguel de Salinas o la Marina Baixa. Muchos lo hacen a distancia, apoyándose en vídeos del anunciante y en una visita rápida en un viaje de fin de semana. No conocen la diferencia entre una fisura de yeso y una grieta estructural, no saben que en la Vega Baja la humedad salina corroe barandillas y aparatos de aire acondicionado, ni que una vivienda cerrada ocho meses al año esconde condensaciones y fugas que nadie ha visto.
A ese desconocimiento se suma la barrera del idioma y de la ley. El comprador extranjero no siempre sabe qué es una nota simple, qué compromete un contrato de arras o qué plazo tiene para reclamar un defecto oculto una vez escriturada la vivienda. Por eso Verify Home Inspector entrega sus informes en español y, cuando el cliente lo pide, en su idioma, y explica en cada caso qué consecuencias tiene lo que se ha encontrado.
Los precios refuerzan la necesidad de comprobar antes de pagar. Según la tasadora Tinsa, el precio medio de la vivienda terminada en Torrevieja subió un 16,37 % interanual en el tercer trimestre de 2026, hasta los 2.017 euros por metro cuadrado. Un piso de 75 metros cuadrados ronda los 150.000 euros. Una inspección completa de esa vivienda cuesta unos cientos de euros, menos de medio punto del precio, y con frecuencia documenta defectos cuya reparación cuesta diez o veinte veces más que la propia inspección.
Qué se comprueba: más de cien puntos en una sola visita
La inspección precompra de Verify Home Inspector sigue un protocolo escrito que se adapta a cada vivienda antes de la visita, a partir del anuncio, de la documentación disponible y del tipo de inmueble. En un ático, por ejemplo, la terraza y la cubierta son el punto crítico; en un bajo, lo son las paredes en contacto con el terreno y el saneamiento; en un bungalow de urbanización, el solárium y las instalaciones originales. El perito llega con el protocolo impreso, graba audio durante todo el recorrido y no se marcha hasta haber pasado por cada punto. Estos son los grandes bloques de la revisión:
- El edificio y las zonas comunes. Fachada, portal, ascensor y su placa de revisión, escalera, extintores, cubierta y su impermeabilización, piscina comunitaria, garaje y trastero. Lo que falle aquí lo pagará el comprador a través de derramas, aunque su piso esté perfecto.
- La puerta de entrada y la seguridad. Tipo de puerta, puntos de cierre, bombín, escudo protector, bisagras antipalanca y prueba de todas las llaves. En viviendas de costa que pasan meses vacías, es la primera línea de defensa.
- Ventanas, balconeras y persianas, una por una. Material, rotura de puente térmico, doble acristalamiento, cierres y manillas, sellado perimetral por dentro y por fuera, desagües de los carriles, cajones de persiana, condensación y moho en vidrios y marcos.
- Terrazas y cubiertas. Se comprueba la orientación real con brújula, se vierte agua para ver si la pendiente lleva al sumidero o deja charcos, se golpea el solado buscando piezas huecas, se revisan los encuentros con el peto y la fachada, la altura de la barandilla, la albardilla, el toldo y el anclaje y el desagüe de condensados del aire acondicionado exterior.
- Señales de ocultación. Pintura reciente solo en zonas puntuales, parches de yeso o masilla, silicona sobre silicona, ambientadores y deshumidificadores, ventanas abiertas en pleno invierno. Se mueven muebles, cuadros y alfombras. Una reforma para vender puede tapar una humedad sin resolverla.
- Estructura, paredes y techos. Cada grieta se mide con fisurómetro, se fotografía con escala y con una foto de situación, y se anota su dirección. Se revisan abombamientos, pintura levantada, desplomes de tabiques con nivel, esquinas con moho y el interior de los falsos techos a través de los registros.
- Humedades con instrumentos. Medidor de humedad en zócalos, bajo las ventanas, en las paredes junto a baños, cocina y bajantes, y cámara termográfica en los techos situados bajo terrazas y cubiertas. Cada lectura queda fotografiada.
- Suelos y alicatados. Se golpea el solado de cada estancia y de los baños y la cocina para localizar piezas huecas, se buscan roturas, cejas y desniveles con regla de dos metros y juntas abiertas.
- Baños y cocina en funcionamiento. Presión del agua, tiempo que tarda en llegar el agua caliente, llenado y vaciado de cada aparato, descarga del inodoro, sellado de platos y mamparas, llaves y latiguillos bajo el lavabo y el fregadero, ventilación, grifería. Se encienden y se fotografían con su marca y modelo la placa, el horno, la campana, el frigorífico, la lavadora y el lavavajillas, y se comprueba la ventilación y la revisión del gas si lo hay.
- Electricidad. Cuadro general, prueba del diferencial, magnetotérmicos rotulados, toma de tierra, probador en los enchufes de todas las estancias, interruptores y puntos de luz, cables vistos o empalmes fuera de caja, tomas de televisión y fibra, timbre y videoportero.
- Agua, fontanería y climatización. Llave de paso general, termo con su placa de características y año, material y corrosión de las tuberías vistas, evacuación simultánea de varios aparatos, arquetas y bajantes. Cada aparato de aire acondicionado se enciende en frío y en calor y se revisa el desagüe de condensados.
- Contraste con el anuncio. Lo que promete el anuncio se comprueba punto por punto: número de dormitorios y que tengan ventana exterior, baños, planta y ascensor, armarios empotrados, aire acondicionado, piscina, mobiliario y equipamiento, y todo lo que contradiga la expresión «buen estado».
Al terminar, el perito deja la vivienda como la encontró: grifos cerrados, luces apagadas, ventanas y aire acondicionado en la posición en que estaban. La visita se documenta con cientos de fotografías, con una foto de detalle y otra de situación por cada defecto, y con un vídeo del recorrido completo. La lista íntegra de lo que se revisa está publicada en la página qué incluye una inspección de vivienda.
Lo que no se ve desde dentro: el administrador y la zona
Una vivienda puede estar impecable y ser una mala compra. Si la comunidad tiene aprobada una derrama para cambiar el ascensor o rehacer la cubierta, si hay morosos que impiden pagar el mantenimiento, si existe un pleito abierto con el constructor o si los estatutos prohíben el alquiler turístico que el comprador tenía en mente, nada de eso aparece en la visita. Por eso el protocolo de Verify Home Inspector incluye una conversación con el administrador de fincas, cuyos datos se recaban en la propia visita, para conocer el estado económico y técnico de la comunidad, las obras previstas y los problemas que arrastra el edificio.
El análisis se extiende a la zona. El perito, que vive y trabaja en el territorio, valora la orientación real de la vivienda y lo que supone en verano y en invierno, el ruido, el tipo de vecindario, los servicios y las comunicaciones, el estado de las calles y de los edificios de alrededor y, en viviendas de costa, la exposición al ambiente marino. Para alguien que compra desde Varsovia, Mánchester o Berlín, saber si una calle es tranquila a las tres de la tarde de un domingo de agosto no tiene precio, y es algo que nadie va a contarle en el anuncio.
El último paso es el precio. Con los datos de la vivienda, de la comunidad y de la zona, y con las operaciones comparables del mercado local, el perito emite una opinión fundada sobre si el precio pedido es razonable para lo que realmente se está comprando, una vez descontado el coste de los defectos encontrados. Es la base objetiva para negociar.
Tres títulos de perito judicial para tres preguntas
Un comprador necesita respuesta a tres preguntas: si la vivienda vale lo que piden, si lo que ve mal está realmente mal hecho y cuánto cuesta arreglarlo. En Verify Home Inspector cada respuesta la respalda una titulación distinta del perito que firma el informe, miembro de la Asociación Española de Peritos Judiciales (AEPEJU) con el número 810 y con seguro de responsabilidad civil profesional de hasta 450.000 euros.
- ¿El precio y la zona son correctos? Lo responde como perito judicial inmobiliario, titulación que habilita para valorar inmuebles y analizar su mercado, con el apoyo de más de quince años de experiencia como gestor inmobiliario en la zona.
- ¿Esto está mal hecho? Lo responde como perito judicial en obras de reforma y trabajos mal efectuados, la especialidad que permite determinar y calificar qué constituye un trabajo mal ejecutado, desde una reforma que solo ha tapado el problema hasta una instalación que no cumple la normativa.
- ¿Cuánto cuesta arreglarlo? Lo responde como perito judicial en incendios y riesgos diversos (IRD), especialidad que comprende la peritación, la medición y la cuantificación económica de daños en edificación. Cada defecto se valora partida por partida, a precio real de mercado, nunca a tanto alzado.
Esa combinación es la que convierte el informe en una herramienta de negociación y, si hace falta, de reclamación. El informe técnico de inspección se puede convertir en informe pericial, válido para un procedimiento judicial, y el perito puede ratificarlo y defenderlo ante el juez. La firma aclara que su perito es perito judicial, no arquitecto ni arquitecto técnico, y que la inspección es no destructiva: no se levantan suelos ni se abren paredes, y lo que no es accesible se hace constar como tal.
El informe: cada defecto con su gravedad y su precio
El resultado de la visita es un informe ordenado por una única relación de incidencias. Cada una lleva un número correlativo, la estancia, la descripción de lo observado, las fotografías de detalle y de situación, la calificación de su gravedad y la solución constructiva propuesta. Cuando el cliente contrata la valoración, cada incidencia lleva además su coste de reparación con el precio unitario a la vista, de modo que el comprador sabe exactamente qué cifra puede poner sobre la mesa.
La gravedad se califica con un criterio claro: es grave lo que afecta a la seguridad de uso, deja pasar el agua o impide que una instalación funcione; es moderado lo que exige una reparación sin urgencia; es leve lo que es cuestión de acabado o de mantenimiento. Lo que está correcto se recoge en un anexo de comprobaciones, para que el comprador sepa también qué se revisó y se encontró bien. El informe cierra con un inventario de todas las fotografías y vídeos entregados, que quedan a disposición del cliente.
Con ese documento, el comprador tiene tres salidas. Puede negociar una rebaja equivalente al coste de las reparaciones; puede exigir al vendedor que repare antes de la escritura; o puede renunciar a la compra si lo encontrado cambia la decisión.
Antes de las arras, no después
El momento importa tanto como el contenido. En España es habitual firmar un contrato de arras con una señal del 10 % del precio en cuanto el comprador se decide. Si las arras son penitenciales, las del artículo 1454 del Código Civil, el comprador que desiste pierde esa señal. Una inspección hecha después de las arras sirve para negociar, pero ya no permite echarse atrás sin coste si aparece algo grave.
Por eso Verify Home Inspector recomienda inspeccionar antes de firmar las arras o, si el vendedor no concede ese margen, incluir en el contrato una cláusula que condicione la compra al resultado de la inspección, con un plazo y una definición de qué se considera un defecto relevante. La firma suele atender la visita en pocos días desde su base de Torrevieja en toda la provincia de Alicante, y desde Sevilla en el área metropolitana y las provincias cercanas.
La alternativa a inspeccionar antes es reclamar después, y la ley no lo pone fácil. El Código Civil obliga al vendedor a responder de los vicios ocultos, pero la acción caduca a los seis meses desde la entrega de la vivienda (artículo 1490) y el plazo es de caducidad, no de prescripción: un burofax no lo detiene. Además, el artículo 1484 excluye los defectos que estaban a la vista o que el comprador debía conocer. Hay que demostrar que el defecto existía antes de la venta, que estaba oculto y que es grave, y para eso hace falta un informe pericial y, casi siempre, un procedimiento judicial. Comprobar antes cuesta unos cientos de euros; litigar después, miles y varios años.
Cómo se contrata y qué cuesta
El comprador envía el enlace del anuncio o la dirección de la vivienda, el tipo de inmueble, la superficie y la fecha prevista para las arras. Verify Home Inspector responde con un presupuesto cerrado, calculado según la superficie, el tipo de vivienda, la terraza o parcela, los anexos como garaje, trastero o piscina, y el desplazamiento. Para reservar la cita se abona la mitad del importe, que se devuelve íntegra si la inspección no puede realizarse por causa de la firma. Los precios orientativos están publicados en la página de precios de inspección de vivienda y el presupuesto exacto se obtiene en solicitar presupuesto.
El cliente no necesita estar presente. Basta con que el vendedor o la agencia faciliten el acceso con luz y agua. Muchos compradores extranjeros contratan la inspección desde su país y reciben el informe antes de volver a España a firmar. Si después de la compra aparece un vicio oculto, el informe técnico se convierte en informe pericial por 199 euros más IVA, y sirve para reclamar al vendedor dentro del plazo legal.
Para quién es imprescindible
- Compradores extranjeros y no residentes, que compran a distancia, no conocen la zona ni la ley española y necesitan a alguien de confianza sobre el terreno.
- Quienes compran una segunda residencia en la costa, donde el salitre, las viviendas cerradas largas temporadas y las cubiertas transitables concentran los problemas.
- Familias que se trasladan de otra provincia y deciden en un fin de semana entre varias viviendas visitadas a toda prisa.
- Compradores de viviendas reformadas para vender, en las que una pintura y un baño nuevos pueden esconder la instalación original de hace cuarenta años.
- Inversores que necesitan saber la cifra real de puesta a punto antes de calcular la rentabilidad, y si los estatutos de la comunidad permiten el uso que pretenden.
- Compradores de áticos, bajos y bungalows, los tres tipos de vivienda donde más defectos de agua se encuentran y donde más caras son las reparaciones.
Sobre Verify Home Inspector
Verify Home Inspector® es una marca registrada de inspección de viviendas y peritaje judicial con base en Torrevieja (Alicante) y en Sevilla, que atiende las provincias de Alicante, Murcia, Valencia y Albacete desde la primera, y Sevilla, Cádiz, Huelva, Málaga y Córdoba desde la segunda. Realiza inspecciones de vivienda antes de comprar, de obra nueva antes de la entrega de llaves y de alquiler, e informes periciales de vicios ocultos, defectos constructivos, obras de reforma mal ejecutadas, siniestros y valoraciones inmobiliarias, con ratificación en sede judicial. Sus informes de obra nueva en 2026 han documentado una media de 70 defectos por vivienda entregada, con una reparación mediana de más de 11.000 euros. Más información sobre el servicio en inspección de vivienda antes de comprar, en la página de inspección de viviendas en Torrevieja y en la guía qué revisar antes de comprar una vivienda de segunda mano. Las dudas más frecuentes están resueltas en preguntas frecuentes sobre compra de segunda mano y el detalle del método en cómo trabajamos.
Contacto para medios: a través del formulario de la página de contacto de Verify Home Inspector.
Preguntas frecuentes sobre la inspección precompra
¿Qué es una inspección precompra de vivienda?
Es la revisión técnica de una vivienda de segunda mano, hecha por un profesional independiente antes de firmar las arras o la escritura, para conocer sus defectos, su gravedad y el coste de repararlos. Incluye la vivienda, las zonas comunes accesibles, la conversación con el administrador y el análisis de la zona y del precio.
¿Cuánto dura la visita?
Entre tres y cuatro horas para un piso de tamaño medio, y más en chalets y adosados con parcela. El tiempo lo marca el protocolo: no se termina hasta haber pasado por todos los puntos y haber probado todas las instalaciones.
¿Hay que inspeccionar antes o después de las arras?
Antes. Con arras penitenciales firmadas, desistir de la compra supone perder la señal. Si el vendedor no da margen, conviene incluir en el contrato de arras una cláusula que condicione la compra al resultado de la inspección.
¿Qué plazo hay para reclamar un vicio oculto si no se inspecciona?
Seis meses desde la entrega de la vivienda, según el artículo 1490 del Código Civil. Es un plazo de caducidad que no se interrumpe con un burofax, y hay que probar que el defecto existía antes de la venta y estaba oculto, lo que exige un informe pericial.
¿El comprador tiene que estar presente?
No. Basta con que el vendedor o la agencia faciliten el acceso con agua y luz. El informe, con las fotografías y el vídeo, se envía al cliente esté donde esté, en español y, si lo pide, en su idioma.



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